ADICCIONES



A qué velocidad viaja el pasado que siempre nos alcanza


Jugamos con infantil inocencia 

que llegaríamos más lejos 

que este cielo 

de lilas, nubes quebradizas. 


Para espantar soledades 

nos atragantamos el mundo 

de sueños y ácidas microdosis, 

volando hacía aventuras bicolor 

de atardeceres suicidas. 


Las calles reclamaban nuestros cuerpos  

y sin miedo, le escupimos al presente  

que nos abandonaba en cada suspiro 

entre rincones transparentes.

Tontos vagabundos esperando la noche, 

no conseguíamos respirar 

cuando ya bebíamos podridos manjares: 

Éramos 

       genuinos 

             niños salvajes 

brincando sobre realidades 

insuficientes, 

por debajo de nuestros sueños 

que eran cortos. 


Quisimos inhalar nuestro destino 

aspirando todo a nuestro vuelo,  

despedíamos el presente; 

imaginábamos cómo sería 

un futuro en nuestras manos 

con esa torpe rebeldía 

             la que conocíamos. 

Deseábamos anunciar al mundo  

que estábamos vivos 

que soñaríamos todo el día. 


Esos años de la infancia 

entre laberintos se alejaban 

acercándonos a las drogas 

-la puerta prohibida a mundos fuera de nosotros- 

donde éramos 

             poquito más que nada. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

¡CUIDADO! PELIGRO DE INCENDIO